Tratamientos para combatir la Anorexia


 

La edad de inicio de la anorexia se sitúa en la primera adolescencia, en torno a los 12 años, si bien la población más afectada se encuentra entre los 14 y 18. Es más frecuente en las clases sociales media y media-alta.
Para curar esta enfermedad, que es, una enfermedad psiquiátrica, es necesaria la contención y el apoyo de la familia, la asistencia medica durante y luego de la internación siquiátrica, y a veces, el cambio de entorno. Se busca corregir en primer lugar la mal nutrición que el enfermo posee, ya que la inanición representa un grave riesgo de muerte, el aumento repentino de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios posibilita el buen funcionamiento de los órganos, sin embargo, como se menciono anteriormente, una recuperación total del peso no es sinónimo de curación. Debe ser tratada desde la raíz del problema, los trastornos psíquicos que permiten al enfermo llegar a poner en riesgo su propia vida.
Para lograr buenos resultados, el tratamiento debe basarse en algunos aspectos que son fundamentales y universales para todos los que padecen esta enfermedad. La detección precoz de la enfermedad es el principio del tratamiento, la coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría. El seguimiento ambulatorio post internación, con visitas regulares, es fundamental para evaluar la reacción del enfermo cuando vuelve a tener la posibilidad de enfermarse, en sí, las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, para lograr una desconexión del entorno que afecta el desarrollo normal de la persona. Como todo tratamiento requiere de tiempo, esfuerzo y constancia para lograr buenos resultados, el restablecer la situación biológica del paciente es la primera de las metas y en el caso de las mujeres, el resultado de una evolución biológica del organismo es la aparición de la menstruación, luego viene la corrección del trastorno psíquico, en el mismo se intenta reestructurar las ideas racionales, eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar su autoestima, y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y su entorno. Es imprescindible el apoyo y la contención familiar ya que en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se encuentra en el seno familiar.